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Ámsterdam.- La línea Betuwe es la única línea
exclusivamente de mercancías prevista en los proyectos prioritarios
del plan Christophersen, que tiene como objetivo crear una red
ferroviaria transeuropea. La importancia de este proyecto estriba en
que no siempre las líneas mixtas viajeros/mercancías constituyen la
forma más eficaz de transportar las mercancías en un tiempo
razonable, de manera que la línea Betuwe, exclusivamente de
mercancías, propone soluciones concretas para mejorar este tipo de
transportes hacia el puerto de Rótterdam y los Países Bajos.
Un objetivo prioritario es que la línea forme
parte del tejido de infraestructuras de la red europea de
transportes. En este sentido, se calcula que el 80 por ciento del
tráfico de la línea serán internacionales.
La red neerlandesa considera igualmente que la
línea Betuwe es una herramienta estratégica que permitirá hacer
frente a la liberación de la red de ferrocarriles de la forma más
competitiva posible. Fuentes de la compañía ferroviaria opinan que,
para que los ferrocarriles sean competitivos en este terreno,
deberán aumentar el volumen de mercancías y la cuota de mercado. Una
vez inaugurada la línea y liberalizado el mercado, NS Cargo, la
división autónoma de mercancías de los ferrocarriles neerlandeses,
tendrá que competir con otras empresas de transporte, lo que,
quizás, constituye su mayor desafío.
Servicios
NS Cargo intenta por todos los medios mejorar la calidad de sus
servicios de mercancías, objetivo que están consiguiendo mediante la
reducción de precios y la mejora de servicios. Así, por ejemplo, NS
Cargo ha mejorado el rendimiento de su personal y de su material
rodante en un 10 por ciento. Asimismo, el volumen de mercancías ha
aumentado en un 7 por ciento, tendencia que la compañía espera
consolidar en los próximos años.
En este contexto, la línea Betuwe es una pieza sumamente importante
del plan de competitividad de NS Cargo, ya que la separación de los
tráficos de mercancías de los de viajeros constituye un argumento de
venta importante, puesto que los clientes obtienen una alternativa
flexible y fiable frente al transporte por carretera. Curiosamente,
las características técnicas de esta línea, preparada para soportar
una carga por eje de 22,5 toneladas, no han supuesto mayores
obstáculos para la construcción de la línea.
En cambio, no se puede decir que haya sido fácil convencer a los
grupos de presión ecologistas sobre las bondades del proyecto, ni a
los políticos sobre las ventajas que la inversión tendría para la
economía neerlandesa. Holanda es un país con una de las densidades
de población más altas de Europa, por lo que no es de extrañar que
el principal obstáculo para la construcción de la línea haya sido el
movimiento ecologista. Este es el motivo por el que NS Cargo ha
presentado esta línea como una de las formas más ecológicas de
mejorar la capacidad de mercancías del puerto de Rótterdam.
Los problemas políticos se relacionan estrechamente con la
rentabilidad de la línea, cuyo presupuesto asciende a unos 493.000
millones de pesetas. Esta cifra representa una inversión sustancial
para el Estado, circunstancia por la cual muchos partidos políticos
han puesto en duda que la línea sea capaz de obtener ingresos. El
Gobierno, por su parte, ya no considera que la construcción de
infraestructuras constituya un problema de interés nacional o
estratégico.
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