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EL TRANSPORTE A TRAVÉS DEL PIRINEO


I.- PERSPECTIVA GENERAL

La existencia de un mercado único europeo ha supuesto un importante crecimiento en los intercambios entre la Península Ibérica y los demás socios comunitarios, con la consiguiente explosión de los tráficos de mercancías a través de los Pirineos.

De esta forma, en 10 años, entre 1988 y 1998, los intercambios han aumentado según Eurostat en más del 50%, lo que corresponde a una tasa media anual de crecimiento del 4,7%.

En 1999, España realizó el 68% de sus importaciones y el 73% de sus exportaciones con los otros países de la UE, y para Portugal, las cifras fueron del 78% y del 83% respectivamente.

Estadísticas más recientes muestran la aceleración del crecimiento. Así, según el Observatorio de Tráficos del Pirineo, los intercambios entre la Península Ibérica y el resto del continente, entre 1989 y 2002 se han multiplicado por más de dos con una tasa media de crecimiento en el período de 5,7%. Teniendo en cuenta solo el transporte de mercancías por carretera en el mismo período, los intercambios se han multiplicado por 2,66% con una tasa media de crecimiento del 7,8% que es realmente alarmante.

No cabe duda, por tanto, de que la Península Ibérica ofrece una propensión a las transacciones económicas con sus socios comunitarios, que debe contar con las infraestructuras necesarias para hacerla realidad, pues con ello se obtiene un beneficio para el conjunto del territorio de la Unión Europea. No en vano, el Sudoeste europeo (SUDOE), en el que está incluida el área de influencia de los Pirineos, se extiende sobre el 25% del territorio comunitario y abarca el 16% de la población total (61,3 millones).

Las perspectivas de la zona SUDOE se caracterizan por una tendencia al crecimiento en la producción industrial, que supondrá un aumento en las transacciones comerciales con el resto de Europa, e incluso el desarrollo de vías de acceso para las zonas del norte de Europa hacia África del Norte a través de los Pirineos.

Francia y el Sudoeste son tierras de tránsito, que permiten enlazar el Sur con el Norte de Europa, pero están sometidos a todos los perjuicios inherentes a los transportes terrestres, y en especial a los que se efectúan por carretera (perjuicios medioambientales y saturación de sus ejes, tanto por carretera como ferroviarios).

¿Cómo afectarán las perspectivas del crecimiento en el flujo de las transacciones comerciales al transporte de mercancías?

En 1998, el tráfico de mercancías entre la Península Ibérica y los demás países comunitarios representaba ya 144 millones de toneladas, 63 de las cuales (el 44%) circulaban por vía marítima, y 81 (es decir, el 56%), por vía terrestre. De estas últimas, no llegan a 4 millones de toneladas (lo que representa poco más del 4% del total), las correspondientes al transporte ferroviario.

Ello quiere decir que el porcentaje de transporte por carretera en los intercambios terrestres a través de los Pirineos es superior al 95%, frente a algo menos del 5% mediante vía ferroviaria. Lo que se traduce en más de 15.000 camiones al día por los pasos pirenaicos (frente a los 8.300 que soportan los Alpes), dando una idea del grado de asfixia en el que se encuentran los Pirineos.

Habida cuenta de las perspectivas mencionadas anteriormente, lo peor está aún por llegar. Para el año 2020, aplicando una tasa de crecimiento similar a la experimentada estos últimos años, el tráfico de mercancías podría verse incrementado en 100 millones de Toneladas adicionales, lo que equivaldría a unos 250 millones de Toneladas en total, y más de 30.000 camiones atravesando los Pirineos, si no encuentran una alternativa mejor.

Esta saturación, ya cercana, hemos de localizarla además prácticamente en dos principales pasos por carretera de la frontera pirenaica (existen otros tres más, pero mucho más modestos), puesto que entre ambos abarcan el 94% del tráfico por carretera.

Vehículos pesados en los pasos de carretera ¿Qué conclusión podemos obtener de esta saturación del transporte por carretera?

Los Pirineos están al borde de la asfixia, y con una tasa promedio de crecimiento del tráfico por carretera del 10% anual, el riesgo de saturación real es inminente.

Para ello, pues, es ineludible impulsar y fomentar el uso del ferrocarril para el transporte eficaz y eficiente de mercancías, que actualmente se encuentra totalmente estancado. Es cierto que la diferencia de ancho de vía entre la red ibérica y los ferrocarriles en el resto de Europa dista mucho de estimular el uso del transporte ferroviario. Sin embargo, la principal explicación para la escasa participación del ferrocarril hay que buscarla en las distorsionadas condiciones de competencia y en el desarrollo insuficiente de las infraestructuras. Es evidente que el transporte ferroviario debe recuperar su credibilidad, regularidad y competitividad.

La totalidad del tráfico de mercancías transportadas por ferrocarril pasa por las líneas situadas en los dos extremos de la cadena de los Pirineos: la estación de Cerbère/Port Bou (55% del tráfico total) al este, y la de Hendaya/Irún (45%) al oeste. Dichos ejes litorales deberán en todo caso absorber los correspondientes tráficos, en especial hasta la llegada de alternativas modales. Indudablemente, habrá que organizar la saturación de los ejes por carretera, pero también habrá que plantearse el tema de la adecuada tarifación de los peajes o de restricciones de circulación. En el ámbito de la promoción de ofertas alternativas a las carreteras, no dejan de ser pertinentes medidas de esa índole.

Las alternativas marítimas han sido puestas de manifiesto en los más recientes informes de expertos: dar un nuevo dinamismo a esta modalidad de transporte ofrece un gran porvenir. El otro camino es el ferroviario, que en el presente estudio vamos a considerar con más detalle. Está claro que el tráfico ferroviario que pasa por los Pirineos es muy bajo, respecto al número de camiones que lo hacen, y en todo caso es mucho más bajo comparado con la utilización del ferrocarril en los Alpes, que llega al 37% de los intercambios terrestres.

En general, en el transporte internacional de larga distancia entre los países de la Unión Europea, el porcentaje modal del ferrocarril en el total del transporte terrestre llega al 33%. Por tanto, resulta a todas luces evidente que el transporte ferroviario ha de ser apoyado como vía de intercambios comerciales transpirenaicos. La baja cuota de participación que dentro del transporte terrestre de mercancías tiene el ferrocarril en el Sudoeste de Europa, ha de ser incrementada sin dilación, como una de las soluciones más fiables contra la saturación de tráfico presente ya en los pasos por carretera a través de los Pirineos.

Es cierto que se están proyectando dos nuevas líneas costeras de alto tráfico mixto. Sin embargo, estas líneas van orientadas principalmente al transporte de viajeros e incluso la mejora de sus instalaciones actuales y el incremento de su capacidad no serán suficientes para responder a la demanda anteriormente indicada. También se prevé la reapertura – en breve plazo y con ancho de vía europeo - de la línea Pau-Canfranc-Zaragoza, pero su baja capacidad para mercancías y las prestaciones técnicas que ofrecerá su infraestructura, no responden sino muy débilmente a las expectativas de los operadores logísticos. Por tanto, no aportarán soluciones suficientes para los tráficos Sur-Norte de Europa, y en especial a las necesidades de dar salida ferroviaria a los tráficos gestionados en los principales nodos logísticos del Sudoeste: Toulouse, Zaragoza, Madrid y los puertos de Algeciras, Lisboa, Sines, Levante Español (Valencia y Sagunto) y Burdeos. Por todo lo visto, es urgente plantear otras infraestructuras ferroviarias.

Conclusión de esta introducción:

El subdesarrollo ferroviario del Sudoeste europeo contrasta con el dinamismo económico de esta región, traduciéndose en un crecimiento muy importante del tráfico de mercancías, básicamente por carretera.

Sin embargo, las perspectivas de evolución muestran que son indispensables a medio plazo, ante los riesgos de saturación evidentes, nuevas infraestructuras ferroviarias.

Las demás alternativas, sobre todo las marítimas, así como la problemática de la saturación de los ejes por carretera, merecen una atención particular, de la que este proyecto es muestra parcial. Ahora bien, la exigencia de una capacidad de 70 millones de toneladas anuales no puede satisfacerse – evidentemente - con la reapertura de la línea Pau-Canfranc-Zaragoza, ni tampoco mediante los proyectos costeros (que no se destinan tan sólo al tráfico de mercancías).

Los volúmenes de tráfico previstos justifican, por tanto, la realización de un nuevo enlace ferroviario a través de los Pirineos. Dicha conexión transpirenaica permitiría además dar salida a un gran eje transeuropeo bidireccional que tendrá un polo en los puertos portugueses, y que a través de Castilla La Mancha y Extremadura, regiones también participantes en este proyecto, se abrirá una vez superados los Pirineos hacia todo el norte de Europa.

Por consiguiente, para emprender los estudios pertinentes que permitan analizar con detenimiento las ventajas de la referida nueva travesía como elemento estratégico de ese gran eje transeuropeo que cruzará la Península Ibérica, y para proponer la realización de una Travesía Central de los Pirineos a través de un túnel de baja altitud, calcular con precisión los correspondientes costes (valorando al mismo tiempo las opciones posibles y sopesando las alternativas) presentamos esta memoria con el propósito de solicitar la concesión de fondos comunitarios en el marco de la Iniciativa Comunitaria INTERREG IIIB. La financiación solicitada contribuirá a la realización de los estudios propuestos por los participantes en dicho proyecto, bajo el título de PIRENE II (puesto que es la continuación lógica del proyecto PIRENE, en el marco de INTERREG IIC).
 

II.- ENCUADRE EN EL LIBRO BLANCO DEL TRANSPORTE

En septiembre de 2001 la Comisión Europea publicaba el Libro Blanco titulado “La política europea de transportes de cara al 2010: ha llegado el momento de elegir”.

En este Libro Blanco se plantean unas 60 propuestas concretas de actuación en materia de transportes Su finalidad consiste en dar respuesta a la enorme demanda que en el territorio de la UE se genera para conseguir movilidad y un transporte eficaz sostenible desde los puntos de vista económico (rentable), social (evitando congestionar redes) y medioambiental (paliando el deterioro del medio ambiente).

Como primera orientación de dichas propuestas, la Comisión sugiere la revitalización del ferrocarril, al considerar el transporte ferroviario como el “sector estratégico (...) que condiciona, en particular, el éxito del reequilibrio del transporte de mercancías”. Añade, además, que “sería conveniente que poco a poco se vaya dedicando una red de líneas ferroviarias exclusivamente al transporte de mercancías”.

El propio Libro Blanco da una muestra de la escasa importancia del transporte ferroviario de mercancías en Europa, al compararlo con la situación en Estados Unidos, donde aquél alcanza el 40% del transporte total de mercancías (frente a un 8% de la UE).

Resalta, por tanto, la importancia del ferrocarril como medio de transporte, y la necesidad de utilizarlo más intensamente para las mercancías, pergeñando una red transeuropea de transporte ferroviario de mercancías, que sirva además para conectar ferrocarril y puertos, a través del recurso a la intermodalidad. Establecida, pues, por parte de la Comisión Europea, la necesidad de apoyar el transporte ferroviario de mercancías, señala el Libro Blanco, en su capítulo dedicado a la supresión de puntos de estrangulamiento, a los Pirineos como uno de los focos de congestión que más pueden poner en peligro el mercado interior y la cohesión territorial de la UE.

Para evitar esta peligrosa situación, las orientaciones de la Comisión apuntan a “la instauración progresiva de corredores transeuropeos preferentes para el transporte de mercancías, o incluso reservados exclusivamente para esta actividad”.

Y para garantizar la permeabilidad de los Pirineos, en el Libro Blanco “la Comisión propone (...) que se inscriba como gran proyecto (...) una travesía ferroviaria de los Pirineos...”.

Esta propuesta se concreta posteriormente en el propio Libro Blanco, en la relación de proyectos “específicos” de la lista de Essen que figura en el Anexo III de la Decisión sobre las orientaciones de la red transeuropea, considerándola el “proyecto específico potencial número 16”, con un presupuesto de 5.000 millones de euros, y una fecha prevista de finalización de las obras para el año 2020.

En la Lista de Essen ampliada, como consecuencia del informe del Grupo de Alto Nivel presidido por el ex-comisario Karel Van Miert, se incluyó como proyecto prioritario con el número 16 el eje Sines-Madrid-París que incluye la Travesía ferroviaria de alta capacidad mediante un túnel de baja cota por el Pirineo. Posteriormente se agregó a este eje la relación con Algeciras de forma que el eje prioritario es el Sines-Algeciras-Madrid-París.

En conclusión, el Libro Blanco pone de relieve la preocupación de las instancias comunitarias por la saturación del paso pirenaico. La Comisión Europea, al conjugar dicha preocupación con su prioridad por revitalizar el transporte ferroviario de mercancías mediante la creación de grandes ejes transeuropeos, llega a proponer como uno de los grandes proyectos prioritarios la creación de una travesía ferroviaria de los Pirineos.

En ello consiste la optimización de las redes del Sudoeste Europeo, que da contenido a esta memoria, y que engarza a la perfección en los objetivos principales de la política de transportes comunitaria, según palabras de la ex-vicepresidenta de la Comisión, Loyola de Palacio:

. Restablecer el equilibrio entre los distintos modos de transporte: fomentando el ferrocarril como medio de transporte de mercancías.
. Luchar contra los puntos de estrangulamiento: ofreciendo un nuevo paso pirenaico, dedicado exclusivamente al transporte de mercancías, como sugiere con especial énfasis el Libro Blanco.
. Convertir la calidad y la seguridad en el centro de la política comunitaria del transporte: ya hemos comentado las numerosas ventajas e impacto social que la Travesía Central de los Pirineos aportará.

     

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